Cómo caer bien a todo el mundo: 49 consejos para caer bien a los demás

Según se ha comprobado en un reciente estudio de investigación, hay dos rasgos por los que los demás nos caen simpáticos (nos caen bien): porque son cálidos en el trato y porque son competentes. Esta regla se cumple de forma universal, es decir, se aplica a todo el mundo.

Según parece, estos dos rasgos favorecen la supervivencia de la especie, de ahí que hayan sido favorecidos por la evolución a la hora de elegir junto a quién preferimos estar.

De los dos rasgos, la calidez y la competencia, el primero, con diferencia, es el más importante. La razón es que si bien la calidez de trato se percibe muy rápidamente, de forma casi intuitiva, la competencia es algo que se descubre sólo después de haber tratado un tiempo con esa persona.

Además, aunque estemos convencidos de que una persona es muy competente, generalmente asumimos que no lo va a ser todo el tiempo y que, en cualquier momento, puede cometer un error.

A las personas que nos caen bien porque son cálidos de trato, además, se les suele atribuir otros rasgos positivos, como el de ser amables, sinceros, fiables y honestos.

Consejos para caer bien a todo el mundo

Aquí tienes algunas técnicas efectivas para caer bien a todo el mundo:

Pedirle su opinión

Hablar sobre nosotros mismos es algo que nos hace sentir bien. Eso es algo de sobre conocido. Lo que no se sabía era por qué.

Pues según un reciente estudio de investigación realizado en la Universidad de California, la razón está en que cuando hablamos de nosotros, especialmente cuando nos piden nuestra opinión sobre algo, se activa en nuestro cerebro las mismas zonas que están relacionadas también con el sexo, la comida, o con recibir una determinada cantidad de dinero.

Es decir, que hablar de nosotros mismos resulta tan placentero como una buena comida, el acto sexual o recibir dinero. Según el estudio, las personas prefieren deja de recibir un 17% más dinero a cambio de que se les deje hablar sobre ellos mismos.

Al parecer, pensar en nosotros mismos también nos hace sentir bien, pero ni de lejos tanto como contarle a otro lo buenos que somos o lo que opinamos sobre cualquier tema que nos interese medianamente.

Por eso no es raro que dediquemos entre el 30/40%  del tiempo a hablar de nosotros mismos, según un clásico estudio de investigación realizado en los años 20.

En conclusión, lo mejor que puedes hacer para caer bien a alguien, y lo más barato, es pedirle su opinión.

Parecerse a él

Para provocar que haya sintonía entre el otro y tú, puedes emular su forma de comportarse o adecuar el tono de tu voz al suyo. Pero debes hacerlo con cuidado, para que no lo interprete como una burla. Las personas, en general, interpretan que te estás burlando de ellos si repites sus gestos de manera inmediata.

Sin embargo, si transcurren cuatro segundos desde que se produce un gesto, por ejemplo, cruzar las piernas, y su repetición, normalmente, las personas, no sólo no lo interpretan como burla, sino que se incrementa la sintonía que haya entre ellas.

Es más fácil que un cliente vuelva a comprar en la misma tienda si el vendedor adapta su forma de actuar a la el cliente, es decir, se mimetiza.

En consecuencia, si un vendedor adapta su tono de voz, la velocidad al hablar y s vocabulario al de la otra persona, es más fácil que sintonice con él o ella durante la conversación y, en consecuencia, sus argumentos serán más persuasivos y, por lo tanto, las ventas serán mayores.

Repetir sus palabras

La mímica verbal, es decir, repetir ciertas palabras justo después de haberlas dicho la otra persona, lo que se conoce como Efecto Eco, también genera sintonía. Por lo tanto, las personas que lo hacen resultan más persuasivas.

Repetir palabras resulta incluso más efectivo para generar sintonía con alguien que el simple hecho de mantener una conversación con esa persona.

La mímica verbal, al igual que la repetición de gestos, es algo que se suele producir de manera automática cuando dos personas se caen bien o están de acuerdo en algo. De todas formas, un vendedor puede acentuarlo un poco para aprovechar sus efectos beneficiosos.

Llamarle por su nombre

Otra manera fácil de sintonizar con alguien, de caerle bien, es dirigirse a él o ella por su nombre. Cuando alguien te llama por tu nombre, se establece, inmediatamente, una conexión con esa persona, ya que interpretamos que nos conoce. Oír tu nombre te hace sentir especial y deja claro que lo que se dice va dirigido sólo a ti.

Sonreír

Otra manera de sintonizar fácilmente con alguien y hasta conseguir que nos juzguen con menos dureza, es sonreír. Sonreír nos hace parecer más de fiar, especialmente, si es una sonrisa verdadera, en lugar de una fingida. Además, según la misma fuente, nos hace parecer más atractivos y hasta más inteligentes.

Curiosamente, la sonrisa parece tener el efecto contrario al deseado cuando, tanto el vendedor como el cliente, son hombres, quizás porque los hombres tienen menos tendencia a sonreír.

Interesarse por él

Otra manera de sintonizar con alguien es interesarse por él o ella, preguntar quién es, de dónde viene, a qué se dedica, cuáles son sus aficiones o cuáles sus puntos de vista. Pero el interés debe de ser real, porque cuando el interés es verdadero se nota, es decir, cuando alguien tiene verdadero interés por conocer a otra persona, esta se da cuenta de forma instintiva, y al contrario.

Además, como el interés es contagioso, si una persona muestra interés por conocer a otra, la otra persona también mostrará interés por conocerle, aunque, inicialmente, no lo tuviera.

Encontrar cosas en común

Si, además de preguntar por los intereses de alguien, también los compartes, es decir, encuentras puntos en común con esa persona, el efecto persuasivo será incluso mayor. Por ejemplo, se ha comprobado que los vendedores que tienen intereses similares a sus clientes venden más.

Buscar un enemigo común

Otra de las maneras más fáciles de sintonizar con alguien es encontrar un enemigo común. Nada une tanto a las personas como la lucha contra un enemigo común, ya sea un rival deportivo o un competidor en los negocios.

Concederle el beneficio de la duda

Para sintonizar con alguien, debes de concederle, previamente, el beneficio de la duda, es decir, asumir que es honesto y que actúa de buena fe, ya que se ha comprobado que las personas tienden a actuar según se les trate.

Por ejemplo, si esperas que los demás se comporten con afecto, tú también te comportarás de manera afectuosa hacia los demás, lo que, a su vez, hace que los demás respondan actuando igual que tú, con afecto. Sin embargo, la suspicacia nunca pasa desapercibida e impide que se genere esa sintonía tan beneficiosa para persuadir a alguien. Este fenómeno se conoce con el nombre de la Profecía de la Aceptación.

Conversar antes de entrar en materia

Se ha comprobado que un poco de conversación trivial antes de negociar un acuerdo ayuda a que las personas se comporten de forma más justa. También se ha comprobado que tomar una copa con alguien refuerza los lazos de amistad. Algo parecido ocurre con el hecho de compartir una comida, y el efecto es aún mayor si pedimos lo mismo que la otra persona. Hasta ofrecer una bebida caliente en lugar de una bebida fría hace que la otra persona nos vea con mejores ojos.

Evitar esos malos días

Intenta evita los malos días, aquellos en los que te sientes triste o molesto por algo, porque los demás captan lo que sientes de forma instintiva por tus gestos y tu manera de comunicar.

Si estás teniendo uno de esos días, seguro que no te va a resultar fácil sintonizar con los demás.

Otros consejos para caer bien a los demás

Para caer bien a los demás también puedes hacer lo siguiente:

  • Acepta que eres una persona imperfecta: al parecer, las personas que aparentan ser perfectas no caen tan bien como aquellas otras que cometen pequeños errores, por ejemplo, derraman un líquido en la mesa cuando lo están manipulando.
  • Aprende a escuchar: al parecer, el ratio escuchar/hablar debería ser 2/1, es decir, deja a los demás que hablen. Hablar de uno mismo activa en nuestro cerebro una sensación de placer tan sólo comparable al sexo o a una una buena comida.
  • No hables mal de nadie: cuando hablas mal de alguien, los demás te atribuyen los mismos rasgos que criticas, un fenómeno conocido como Transferencia Espontánea de Rasgos.
  • No ocultes tus manos: al parecer, las personas necesitan ver tus manos para comprender la totalidad del mensaje, en caso contrario, sospechan que puede haber engaño por tu parte.
  • Mira a los ojos: al parecer, desviar la mirada te hace parecer poco honesto y los demás pueden sospechar de tus intenciones.

Consejos para caer bien a un cliente

Para caer bien a un cliente, un vendedor puede hacer lo siguiente:

  • Asociar su producto con cosas que siempre interesan a los seres humanos, como puede ser la belleza o la comida, de ahí que muchos vendedores, como táctica de venta, inviten a comer a sus clientes.
  • Hablar de temas que interesen al cliente, especialmente, los relacionados con su trabajo o con su negocio.
  • Vestir de forma similar a como se viste el cliente.
  • Hablar de forma parecida a como habla el cliente, por ejemplo, empleando ciertas expresiones coloquiales o regionalismos.
  • La exposición repetida a un objeto crea familiaridad, por eso, un vendedor puede buscar esa familiaridad, por ejemplo, repitiendo ciertos argumentos, o, simplemente, visitando repetidamente a un cliente.
  • Utilizar como argumento de venta que alguien a quien el cliente respete también ha comprado el producto o contratado el servicio.
  • Utilizar el halago para generar sentimientos positivos hacia el vendedor en el cliente.

Cómo romper el hielo

Aquí tienes unos consejos para romper el hielo:

Aparenta estar relajado

Lo primero que debes hacer es intentar relajarte. Estar nervioso no te va a ayudar a romper el hielo y hace que los demás no se sientan agusto contigo.

Por el contrario, disminuir la tensión inicial facilita la comunicación y favorece que la entrevista termine con un resultado positivo.

Empieza hablando de temas seguros

Empieza la conversación hablando de temas “seguros”. Se trata de temas intrascendentes que no sean polémicos. Puedes empezar haciendo alguna de las siguientes preguntas:

  • ¿Ha encontrado nuestra oficina sin problemas?
  • ¿Ha venido en transporte público?
  • ¿Conocía esta parte de la ciudad?
  • Me gusta la corbata que lleva (o el bolso, o los pendientes…..).
  • ¿Le gustaría tomar algo? ¿un café quizás?
  • ¿Está haciendo mucho calor, verdad?

La escucha activa

Presta atención a lo que diga el otro, aunque sea intrascendente. No te pongas a hacer otra cosa mientras habla. Si quieres saber más sobre este tema, lee este artículo sobre escucha activa.

Buscar puntos en común

Busca cualquier punto en común, ya sean coincidencias en puntos de vista, experiencias vividas o un mismo origen geográfico.

Cualquier punto en común puede ser un buen punto de partida para empezar una conversación que sirva como inicio para una relación de amistad con ese cliente.

El humor

Intenta introducir algún elemento de humor en la conversación. No se trata de contar un chiste, ni mucho menos hacerte el gracioso. Se trata de algún comentario jocoso, sin ridiculizar ni ofender a nadie.

Si quieres saber más sobre cómo utilizar el humor para vender, lee este artículo sobre el humor.

La postura

Cuida la postura y la comunicación NO verbal. Mantén el contacto visual, relájate e inclínate un poco hacia delante para mostrar tu interés en lo que dice el cliente.

Si quieres saber más sobre este tema, lee este artículo sobre cómo utilizar la comunicación NO verbal en la venta.

La empatía

Muestra empatía con lo que está diciendo el otro. No te muestres indiferente, aunque estés hablando de algo intrascendente o que no te concierne.

Para romper el hielo, es necesario estar en la misma longitud de onda que el otro, y mostrar empatía es quizás la mejor manera de hacerlo. Si quieres saber más sobre este tema, lee este artículo sobre la empatía.

Haz que se sienta parte de la conversación

Asegúrate de que el otro siente que forma parte de la conversación y que tus preguntas no le hacen sentirse incómodo.

No se trata de someter a la otra persona a un interrogatorio para que hable, como si fueras un policía, se trata de que se sienta a gusto para que participe en la conversación.

Si quieres saber más sobre este tema, lee este artículo sobre las preguntas.

La comunicación NO verbal

Aunque la conversación ayuda, es la comunicación no verbal la que de verdad ayuda a romper el hielo y conectar con el otro.

En realidad, la parte no verbal de la comunicación ocurre en el subconsciente.

La mímica corporal

Así, para intentar conectar con la otra persona y romper el hielo, de forma inconsciente tendemos a imitar su postura corporal, a repetir los gestos faciales o los que hace con las manos, a mantener el contacto visual en lugar de mirar para otro lado como haríamos si no tuviéramos interés, a utilizar el mismo tono de voz que utiliza el otro y a mantener una expresión facial parecida.

Es decir, que cuando queremos romper el hielo y conectar con alguien de manera inconsciente tendemos a imitarlo. Se trata de un mecanismo de defensa que los seres humanos hemos desarrollado a lo largo de nuestra evolución que sirve para evitar el conflicto.

Evitar el conflicto es una tendencia natural en la mayoría de los humanos, ya que somos animales sociales.

Comunicación subconsciente

El lenguaje no verbal es especialmente importante porque se dirige directamente al subconsciente del otro.

De forma natural, las personas creemos en lo que vemos (lenguaje no verbal), mientras que lo normal es mostrar suspicacia hacia lo que nos dicen (lenguaje verbal).

La disonancia verbal

Está demostrado que si hay una disparidad entre lo que dicen nuestras palabras y nuestros gestos (disonancia verbal), la mayoría cree lo que dicen los últimos, en detrimento de los primeros.

Por eso, lo primero para romper el hielo es mostrar con nuestra postura y nuestros gestos que venimos en buena disposición, es decir, mostrar una postura relajada y receptiva.

Si quieres saber más sobre este tema, lee este artículo sobre cómo mostrar una actitud confiada.

El Efecto Eco

También ayuda a romper el hielo si además de imitar los gestos de la otra persona, también repetimos lo que ha dicho, lo que se conoce como Efecto Eco.

No se trata de repetir sus palabras, se trata de reflexionar sobre lo que acaba de decir, clarificar algún concepto, parafrasear lo que ha dicho, mostrar acuerdo con lo que dice.

La semejanza con el otro

En definitiva, se trata de demostrar que le estabas escuchando y que te interesa lo que ha dicho el otro. Demostrar interés en otra persona es una de las cosas más importantes para empezar a caerle bien.

Es una gran oportunidad para demostrar que hay semejanzas entre los dos. Está demostrado que es mucho más fácil persuadir a nuestros iguales, aquellos con los que tenemos cosas en común.

El tono de voz

La voz (velocidad, volumen o tono de voz) también ayuda a romper el hielo. Cuando estamos nerviosos tendemos a hablar más deprisa. Esto hace que la voz suene tensa, estresada e inconscientemente hace que la otra persona se ponga a la defensiva.

Intenta bajar el tono de voz (no confundir con el volumen), es decir, hablar en un tono de voz más bajo, hablar más despacio y bajar un poco el volumen de la voz, para transmitir sensación de calma a la otra persona. Esto hará que se sienta más a gusto y que baje un poco la guardia.

Caer bien a todo el mundo en una conversación

Aquí tienes unos consejos para caer bien conversando con los demás:

Intenta que el otro hable de si mismo o de su negocio

Según se ha visto en un reciente estudio de investigación realizado en la Universidad de California, hablar de uno mismo activa en nuestro cerebro una sensación de placer tan sólo comparable al sexo o a una una buena comida.

Por ejemplo, cuando un vendedor visita a un cliente, no debería empezar a hablar inmediatamente de su producto. Es mejor iniciar la conversación dando pie a la otra persona para que hable de sí misma o de su negocio, ya que hace que mejore su disposición para escuchar los argumentos de venta.

No hables sin ton ni son

Un vendedor debe ser un experto en su sector. Cuando hable, debe hacerlo con conocimiento de causa, nunca hablando a tontas y a locas o improvisando, porque a un vendedor no se le perdona la ignorancia. Pero no debería hablar sólo de un único tema, aunque sea el tema de la reunión. Por eso es bueno estar al tanto de los temas de actualidad y tener una amplia base de conocimiento. Las personas informadas causan mejor impresión.

Nunca debes parecer arrogante

Tampoco debe presumir demasiado de lo que sabe o de sus logros. La arrogancia es un rasgo de la personalidad que causa una muy mala impresión en los demás.

Cuenta alguna historia o anécdota

Contar historias o anécdotas personales acerca a las personas y causa una buena impresión. Los números impresionan y a veces son necesarios, pero no suelen generar sintonía con el cliente.

Muestra interés por el otro

Mostrar interés por alguien causa buena impresión. Como el interés es contagioso, la otra persona también mostrará interés por conocerte. Si quieres caer bien a tu cliente, interésate por la marcha de su negocio y procura que sea un interés real, ya que la mayoría de las personas son capaces de notar si estás fingiendo.

Importante: demuestra tu interés por ayudar a tu cliente para causar buena impresión

Habla a una velocidad normal

Procura hablar a una velocidad normal (entre 150 y 160 palabras por minuto), con voz confiada y mostrando energía, variando el tono cuando sea necesario, ya que un tono monótono hace que el otro pierda la atención. Habla lo suficientemente alto para que se te entienda bien, pero sin llegar a molestar.

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