Por qué el éxito llama al éxito: el «Efecto Ganador»

La explicación del éxito tiene que ver con la biología del riesgo y un fenómeno psicológico conocido como el Efecto Ganador.

El éxito y el fracaso tienen algo que ver con la bioquímica del cerebro, en concreto, el efecto que tienen dos hormonas sobre nuestro estado de ánimo y sobre nuestra capacidad para emprender acciones importantes y, en alguna medida, arriesgadas, que son las que nos llevan a los grandes éxitos.

En concreto, tras un éxito inicial, por ejemplo, cuando un vendedor hace una venta importante, nuestro cerebro genera una hormona conocida como testosterona. La testosterona es la hormona que, entre otras cosas, hace que nos sintamos eufóricos. Esta sensación de euforia hace que nos atrevamos con acciones un poco más arriesgadas que, al final, suponen la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Es decir, que el éxito inicial, aunque sea debido al puro azar, se retroalimenta y termina por generar un círculo virtuoso que va encadenando un éxito tras otro.

Sin embargo, el fracaso genera una sensación de malestar y de estrés (incertidumbre ante la posibilidad de que el fracaso se produzca de nuevo). Cuando estamos estresados, nuestro cerebro genera una hormona conocida como hidrocortisona. La hidrocortisona, conocida también como cortisol, nos convierte en personas más miedosas y hace que tomemos siempre posiciones muy conservadoras y defensivas. Este hecho hace que se pierdan oportunidades de conseguir grandes éxitos y que nos limitemos a pequeñas ganancias marginales que nos mantienen en la mediocridad.

Este fenómeno se ha comprobado científicamente, por ejemplo, en el mundo del deporte, donde el ganador de un partido, ya sea tenis, lucha, hockey o ajedrez, tiene un 60% de posibilidades de derrotar a su adversario en el siguiente partido. También se ha comprobado en el caso de los estudiantes de medicina, que, si han superado una prueba, tienen más probabilidades de superar la siguiente.


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