¿Cómo saber lo que está pensando otra persona? Aquí tienes la respuesta

No hay que confundir la capacidad de leer la mente con la adivinación. Lo que los psicólogos denominan como “leer la mente” consiste en ser capaz de interpretar los gestos y movimientos (comunicación no verbal) que hacemos de forma inconsciente, y es una capacidad que incluso un niño de 18 meses, en cierta medida, ya tiene.

Por eso, la razón por la que los demás saben lo que estamos pensando NO es porque sean adivinos, sino porque nuestros gestos, nuestros movimientos y, especialmente, nuestra mirada dejan traslucir nuestras emociones, por ejemplo, si algo nos molesta. De hecho, aquellos que son incapaces de captar lo que pasa por la mente de los demás, por ejemplo, los autistas, tienen grandes problemas de integración social.

La capacidad innata para leer este tipo de gestos, que realizamos de manera inconsciente, se denomina Efecto Clever Hans, en honor de un caballo que a principios del siglo XX era capaz de interpretar el lenguaje corporal de los seres humanos, hasta el punto de que en función de la expresión o los pequeños movimientos del rostro de su cuidador (que se comprobó que realizaba de forma totalmente involuntaria), era capaz de intuir la respuesta a una pregunta compleja, del tipo ¿cuántos suma 3 + 2?, y responder golpeando el suelo cinco veces.

Aunque cualquier persona puede entrenarse para ser más observadora, en la práctica, la mayoría de las personas carecen del entrenamiento necesario para interpretar los gestos de los demás y se limitan a hacer simples conjeturas sobre lo que están pensando. Tampoco es que sea tan sencillo interpretar los gestos de los demás. Lo más fácil de deducir del lenguaje corporal de otras personas es si se sienten a gusto en ese momento, no es fácil ir mucho más allá.

Dos antiguos agentes del FBI que han escrito un libro sobre cómo leer la mente de las personas dicen lo siguiente sobre lo que indican nuestros gestos y nuestros movimientos:

  • La mayoría de las personas se fijan sólo en los gestos faciales, especialmente, la mirada, para hacer conjeturas sobre lo que están pensando los demás. Sin embargo, a pesar del refrán que dice que “los ojos son el espejo del alma”hay otras partes del cuerpo que revelan más sobre lo que pasa en el interior de nuestra mente.
  • De hecho, la alegría y la tristeza se muestran más claramente< en los movimientos de los brazos y de otras partes del cuerpo que en la cara. Por ejemplo, cuando nos sentimos mal, lo normal es dejar caer los brazos y hundir los hombros, de ahí la expresión “estar hundido”.
  • Otro ejemplo, el torso es la parte de nuestro cuerpo donde se encuentran los órganos vitales, de ahí que la reacción instintiva ante cualquier señal de peligro es a protegerlo, y só
  • Curiosamente, las piernas son las que más dejan entrever lo que pasa por la mente de alguien. La evolución predispone a los seres humanos a huir ante cualquier señal de peligro. De hecho, nuestros pies siempre apuntan en la dirección donde radica nuestro interés y avisan de nuestras intenciones. Cuando dos personas están hablando cara a cara, sus pies están enfrentados, apuntando en direcciones opuestas. Cuando una de ellas empieza a girar un pie hacia un lado, es una señal clara de que tiene intención de acabar con la conversación.
  • Por el contrario, cuando una persona cruza las piernas es una buena señal de que se encuentra a gusto y no tiene intención de moverse de donde está. Cruzar las piernas dificulta el salir huyendo, de ahí que sólo crucemos las piernas cuando nos sintamos seguros y no se perciba ninguna amenaza en el ambiente.
  • Más importante que observar los gestos del cuerpo es observar los cambios. Todo el mundo tiene ciertos tics, y no indican necesariamente algo. Unas personas son, por naturaleza, más nerviosas que otras, por lo que, interpretar sólo sus gestos, a veces, puede llevar a error. Por ejemplo, las personas introvertidas o taciturnas parecen erróneamente enfadadas a los ojos de los demás. Pero, cuando una persona, generalmente tranquila, se muestra agitada, no hay lugar a dudas y podemos estar seguros de que algo le ocurre.

Como hemos dicho, gran parte los gestos pasan desapercibidos para la mayoría de las personas, salvo para aquellos que tienen una gran capacidad de observación o están especialmente entrenados. Muchos cuerpos de seguridad entrenan a algunos de sus miembros en esta tarea. Por ejemplo, los policías que desempeñan su trabajo en los aeropuertos están especialmente entrenados para detectar gestos que revelen si una persona, por ejemplo, está cometiendo un delito de tráfico de estupefacientes.

La capacidad de observación es una de las herramientas más potentes que tiene un vendedor, y, por ejemplo, aquellos vendedores más receptivos, capaces de leer la mente del cliente a través de sus gestos, saben cuál es el momento adecuado para cerrar una venta.

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